miércoles, 27 de febrero de 2013


La definición que más me ha llamado la atención sobre Metacognición es la que habla sobre la capacidad que tenemos de auto regular el propio aprendizaje, es decir de planificar qué estrategias se han de utilizar en cada situación, aplicarlas, controlar el proceso, evaluarlo para detectar posibles fallos, y como consecuencia transferir todo ello a una nueva actuación.

De acuerdo a este concepto se debe hacer permanentemente un examen de conciencia utilizando el término religioso para decir que  un gerente debe evaluar los conocimientos  que posee, saber cuáles son los que lo hacen fuerte y saber también cuáles son sus debilidades para transformarlas.
La lectura anterior, como casi todas las lecturas acerca de estos temas, se habla de la cosas que NO se deben hacer, incluso pareciera que estas lecturas quisieran encasillar la actuación de los gerentes en un solo  estilo, sin importar situaciones, raza, cultura o los países donde se vive.

Hoy  la toma de decisiones es muy dinámica, hay muchos métodos para aplicarlas, métodos científicos y rutinarios pero que están lejos de la capacidad de ver al interior de cada uno para saber de manera metacongnicitiva que somos capaces de estar a la altura de cada situación.
Y si tenemos esa capacidad, gerenciar a cualquier nivel es menos complicado, pues fijaríamos la estrategia, en base a los análisis de las situaciones y nuestros conocimientos de cómo enfrentarlas en pro de que la organización tenga mejores resultados.